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Boralia | Las competencias de un buen jefe.

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Las competencias de un buen jefe.

¿Qué es para ti un buen jefe? ¿Qué cualidades y competencias debe reunir? Posiblemente no te resulte complicado enumerar aquellos comportamientos que más valoras en un jefe, ya que de sobra es conocida la frase de que “los malos jefes son la causa de que los trabajadores dejen una empresa”. De hecho, numerosos estudios aseguran que la mitad de los empleados que abandonan una empresa, lo hacen por culpa de sus superiores directos.

Recopilamos las que suelen identificarse como las 10 conductas más destacadas de un buen jefe, y que directamente inciden en la motivación de los trabajadores:

  1. 1. Reconocen los méritos.

Por regla general, todos deseamos que se reconozca nuestro trabajo, y que este reconocimiento, venga precisamente de la mano de nuestro superior jerárquico. “Un buen jefe felicita en público y corrige en privado”.

  1. Confía en tu trabajo.

Un buen jefe confía y delega tareas a su equipo, ya que cuenta con la certeza de la implicación y esfuerzo de sus trabajadores. Sin embargo, un mal jefe no “invierte” en transmitir seguridad ni en prestar apoyo a su equipo, si no que se enfoca en los posibles errores que estos puedan cometer.

  1. Predica con el ejemplo.

Ante un pico de trabajo, tu jefe te pide que des el 120%, con todo lo que ello implica. En estos casos, él es el primero que está disponible, accesible, y direccionando y prestando apoyo a su equipo. Exigir un comportamiento determinado a sus trabajadores, y que el jefe adopte precisamente la contraria, no hace más que mermar la motivación de sus trabajadores.

  1. Es justo respecto a la retribución de sus empleados.

La retribución a veces no lo es todo, también influyen otros factores, pero debe existir una relación de equilibrio entre las funciones que el trabajador lleva a cabo y el salario que percibe por ello. Un buen jefe es consciente de esto, y actúa de manera que le permita retener el talento de su equipo.

  1. Conoce las capacidades de su equipo.

Por ello, a la hora de elegir a qué trabajador proponer para un ascenso, actúa dejando de lado los favoritismos, aplicando exclusivamente criterios objetivos de aptitud y actitud.

  1. Defensa ante terceros.

Los trabajadores quieren que sus jefes den la cara por ellos, cuando se enfrenta a un cliente, ante un superior o ante otros compañeros. Los malos jefes suelen caracterizarse por rehusar hacer frente a este tipo de conflictos y no participar en su resolución.

  1. Correcta asignación de roles.

Los buenos jefes saben detectar y potenciar las principales habilidades de sus empleados, y es por ello que los ubican en puestos y les asignan funciones para las que poseen competencias suficientes. Se preocupan por analizar las habilidades de sus equipos, contribuyendo con ello a garantizar el éxito de los resultados.

  1. Controlan con medida.

Están al tanto de los proyectos, hacen consultas, piden reportes, verifican la dirección de las actuaciones, pero no limitan ni el trabajo, ni la autonomía ni la creatividad de su equipo. Dejan hacer, y ejercen el control justo y necesario, generando un sentimiento de respaldo e implicación muy valorado por sus trabajadores.

  1. Centrado en resultados.

Los buenos jefes se enfocan en los resultados, y no prestan excesiva atención  los problemas menores que hayan podido surgir. No señalan las carencias y los errores de sus trabajadores, ni tratan de hacer valer su trabajo sobre el de los demás.

  1. Fijan con claridad los objetivos.

Son conocedores de la importancia de una buena comunicación, y más si cabe cuando se trata de determinar los objetivos y metas a alcanzar por la empresa. Por ello, se comunican con su equipo de manera clara y directa, esforzándose por hacerse entender. “Cuando un trabajador no sabe para qué sirve su trabajo, acaba cayendo en la apatía».

@Boralia RRHH

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